Consejos para el bici-bus

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Ya habíamos explicado, en una entrada anterior, cómo organizar un bicibús. Ahora vamos a dar unos consejos para que la experiencia sea más gratificante o, por lo menos, esté -desde nuestro punto de vista- mejor organizada y ofrezca mayor seguridad.


1) Es conveniente que los adultos que organizan el bicibús lleven consigo un listado con todos los datos de los participantes (nombre, domicilio, teléfono…) para que, una vez llegados a la parada del niño en cuestión, podamos llamar a su portero automático, o a su teléfono, y saber si hay algún problema por el cual se retrasa.

2) El bicibús no espera. Que todos nos detengamos en la calzada puede ocasionar atascos e incomodidades innecesarias, por lo tanto es aconsejable que los niños estén «en su parada» algunos minutos antes y que se incorporen al grupo en marcha, sin necesidad de que éste pare.

3) Si vamos muy bien de tiempo, y por lo tanto hemos de esperar o detenernos por alguna otra causa, es preciso ser ágiles. Aquí la mirada de lince del adulto que va en cabeza es imprescindible: busca una salida de garage, o unas plazas de aparcamiento vacías próximas en las que el grupo pueda detenerse tranquilamente, cuidando que nadie deje asomar su rueda trasera al carril de circulación, detalle este que incluso muchos adultos, charlando, olvidan.

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4) Las reincorporaciones al tráfico han de cuidarse mucho. No os precipitéis. Se ha de reiniciar la marcha con tiempo y seguridad, contando con el espacio y organización necesarias (nosotros lo hacemos en parejas) para que todos lo hagan calmadamente. Es probable que necesitéis que algún adulto se ponga de tapón, atravesado en la calzada, en la parte trasera, hasta que todos los bicibuseros estén circulando correctamente.

5) Cuidad, si es que habéis tenido que subiros a la acera, que no se obstaculice el paso a los peatones. Esta es una lucha sin fin que tendremos que realizar siempre pues, como decimos, hay aprendizajes que, incomprensiblemente, no acaban de producirse. Los adultos también suelen pecar de esa falta de respeto con más frecuencia de lo que imaginamos.

6) Muy importante: cuando estamos circulando y el que va en cabeza ve un obstáculo que va a obligar al cambio de carril (el típico coche en segunda fila, por ejemplo), os aconsejamos que, a través de una eficiente comunicación con el que va el último, se produzca el cambio de carril desde atrás hacia adelante, lo cual significa que ES MÁS SEGURO QUE EL PRIMERO QUE SE DESPLACE AL CARRIL CONTIGUO SEA EL ÚLTIMO ADULTO. Una vez realizado, el resto de participantes podrá hacerlo con la seguridad de que ningún vehículo se va a meter entre ellos, problema que se origina cuando el cambio de carril lo inicia el que va en cabeza. Creedme. Nos pasó al principio varias veces y es muy incómodo.

7) Cruces complicados: aquí la presencia de un adulto «liberado» que pueda taponar uno de los sentidos de circulación (o los dos, si sois muchos adultos) es fundamental para que el pelotón realice el giro con seguridad.

8) Nos gusta enseñar a los niños educación vial in situ, lo cual significa que el adulto que va en cabeza va haciendo rotar (un bicibusero por día), con un orden establecido en su tabla de participantes, a cada uno de los niños para que le acompañe en la cabecera e ir hablando sobre cómo estamos circulando (señales de tráfico, preferencia en intersecciones…)

9) Cuando estamos detenidos, es bueno recordar a los niños que esperen con un pedal preparado para el impulso inicial, sobre todo si estamos en cuesta.

10) Avisar con tiempo a los niños -máxime cuando aún no se ve- que se va a necesitar cambiar de marcha porque estemos a punto de encontrarnos con una cuesta. Esperamos que estas indicaciones os sirvan para hacer vuestro bicibús más agradable. ¡Feliz pedaleada!